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Contaminación en circuitos de refrigeración: causas, síntomas y soluciones - Acoval Instalaciones Técnicas
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Contaminación en circuitos de refrigeración: causas, síntomas y soluciones

Por Acoval
7 min

Un circuito de refrigeración contaminado no falla de golpe. Se degrada despacio, de forma silenciosa, hasta que las presiones de trabajo se disparan, el rendimiento cae, el compresor empieza a fatigarse y la instalación acaba requiriendo una reparación mayor que habría sido perfectamente evitable.

La contaminación en circuitos frigoríficos es una de las causas más frecuentes de averías costosas y de reducción prematura de la vida útil de los equipos. Entender qué la provoca, cómo detectarla y cómo tratarla es parte esencial del mantenimiento técnico de cualquier instalación de frío industrial o comercial.

Tipos de contaminación en circuitos frigoríficos

No hay un único tipo de contaminante. En la práctica, los circuitos suelen presentar varios de forma simultánea, y el tratamiento varía según el agente presente.

Humedad

El agua es el contaminante más frecuente y uno de los más peligrosos. Entra en el circuito durante reparaciones mal ejecutadas, por fugas en intercambiadores o por filtros desecantes saturados que ya no retienen la humedad.

Una vez dentro del sistema, el agua reacciona con el refrigerante y con los aceites lubricantes a las temperaturas y presiones de trabajo. El resultado es la formación de ácidos que atacan los metales del circuito, dañan el barniz de los bobinados del compresor y aceleran la degradación del aceite. En sistemas que trabajan por debajo de 0 °C, la humedad puede congelarse en la válvula de expansión y bloquear el paso del refrigerante.

Aceite degradado y ácidos

El aceite lubricante del compresor circula inevitablemente por el circuito frigorífico. Con el tiempo, especialmente si hay humedad o temperaturas elevadas, el aceite se degrada: pierde viscosidad, se oxida y genera residuos que se depositan en las paredes de los intercambiadores, en las tuberías y en los componentes de regulación.

Un aceite degradado es al mismo tiempo causa y síntoma: empeora la lubricación del compresor, reduce la transferencia de calor en los intercambiadores y obstruye válvulas y filtros. La acidez del sistema —medible mediante un kit de análisis— es un indicador directo del estado del aceite y del grado de contaminación.

Partículas sólidas

Las partículas sólidas en el circuito tienen distintos orígenes: virutas metálicas dejadas durante la instalación, óxido generado por la corrosión interna de tuberías de cobre o acero, restos de soldaduras defectuosas o fragmentos del propio compresor cuando empieza a desgastarse.

Estas partículas circulan con el refrigerante y actúan como abrasivo sobre los componentes del circuito. Pueden bloquear válvulas de expansión, dañar los cojinetes del compresor y obstruir los filtros deshidratadores. En circuitos que han sufrido una avería en el compresor, la presencia de partículas metálicas es casi garantizada y requiere una limpieza completa antes de instalar cualquier componente nuevo.

Gases no condensables

Los gases no condensables —principalmente nitrógeno o aire— entran en el circuito cuando se trabaja con refrigerantes de baja presión o cuando se realizan operaciones de mantenimiento sin el correcto vacío previo. Estos gases se acumulan en el condensador, ocupan espacio que debería estar reservado al refrigerante y elevan la presión de condensación de forma artificial.

El resultado es un mayor consumo energético, una reducción de la capacidad frigorífica y un aumento de la temperatura de descarga del compresor que acelera su envejecimiento.

Síntomas que delatan un circuito contaminado

Los problemas de contaminación rara vez se manifiestan de forma abrupta. Aparecen gradualmente, y muchos técnicos los confunden con simples pérdidas de rendimiento por otras causas. Los síntomas más habituales son:

  • Alta presión de condensación sin justificación climática evidente: puede indicar gases no condensables o intercambiadores sucios por depósitos de aceite degradado.
  • Temperatura de descarga del compresor elevada: señal de que la relación de compresión ha aumentado o de que el compresor está trabajando en condiciones de lubricación deficiente.
  • Rendimiento frigorífico reducido: la instalación no alcanza las temperaturas de consigna o tarda más de lo habitual.
  • Ruido inusual en el compresor: golpeteo, vibración excesiva o arranques difíciles pueden indicar partículas en el aceite o lubricación deteriorada.
  • Trips frecuentes por alta presión o temperatura: el sistema de protección actúa con más frecuencia de lo normal.
  • Acidez detectable en el análisis de aceite: el viraje del indicador de acidez en el visor de líquido o un kit de análisis confirma la presencia de contaminación ácida.
  • Filtro deshidratador obstruido: el cambio de color del visor de líquido o la caída de presión excesiva en el filtro indican saturación.

Diagnóstico: antes de actuar, medir

Antes de emprender cualquier proceso de limpieza, es fundamental caracterizar el tipo y grado de contaminación. Los métodos diagnósticos más utilizados son:

  • Análisis de aceite: mide el índice de acidez, la presencia de partículas metálicas, la viscosidad y el contenido en agua. Proporciona la imagen más completa del estado del circuito.
  • Medición de presiones y temperaturas en puntos de referencia: permite calcular el recalentamiento, el subenfriamiento y la relación de compresión real frente a la teórica.
  • Inspección del visor de líquido: el color del indicador de humedad y la presencia de burbujas ofrecen información rápida sobre el estado del sistema.
  • Termografía en intercambiadores: detecta zonas de baja transferencia por depósitos internos o tapones de aceite.

Procedimientos de limpieza del circuito

El procedimiento de limpieza varía en función del tipo de contaminante y del grado de afectación. En términos generales, el proceso incluye las siguientes fases:

1. Recuperación del refrigerante

El primer paso es siempre la recuperación completa del refrigerante mediante máquina recuperadora homologada, de acuerdo con el Reglamento (UE) 517/2014 sobre gases fluorados. No está permitido liberar el refrigerante a la atmósfera.

2. Extracción y análisis del aceite

Se extrae el aceite del compresor y, si es posible, se envía a análisis. La información obtenida determina el protocolo de limpieza más adecuado.

3. Flush del circuito

En circuitos con contaminación de aceite degradado, partículas o ácidos, se realiza un lavado (flush) del circuito con un agente limpiador específico para instalaciones frigoríficas. Este agente se introduce en el circuito, circula durante un tiempo determinado y arrastra los contaminantes, que se eliminan junto con él en la fase de extracción.

Los agentes de flush deben ser compatibles con los materiales del circuito y no dejar residuos que puedan contaminar el nuevo aceite o el refrigerante.

4. Vacío profundo

Tras la limpieza, se realiza un vacío profundo —por debajo de 500 micrones— para eliminar toda la humedad residual. Esta fase es crítica y no debe acortarse para ganar tiempo.

5. Sustitución de componentes fungibles

Se sustituyen el filtro deshidratador, la válvula de expansión si hay indicios de daño, y el aceite del compresor. Si el compresor ha sufrido daños mecánicos, debe evaluarse su estado antes de continuar.

6. Carga de refrigerante y puesta en marcha controlada

Se recarga el circuito con refrigerante nuevo en la cantidad especificada por el fabricante y se realiza una puesta en marcha supervisada, midiendo presiones, temperaturas y consumos para verificar el correcto funcionamiento.

Prevención: la mejor estrategia

La mayoría de los casos de contaminación son prevenibles con buenas prácticas de instalación y mantenimiento:

  • Trabajar siempre con conexiones limpias y secas durante las intervenciones en el circuito.
  • Realizar vacíos correctos antes de cargar cualquier sistema.
  • Cambiar el filtro deshidratador en cada apertura del circuito.
  • Analizar el aceite periódicamente en instalaciones críticas o de alta carga de trabajo.
  • No prolongar en exceso los intervalos de mantenimiento en equipos en funcionamiento continuo.

En Acoval disponemos de los equipos y la experiencia necesarios para diagnosticar y limpiar circuitos frigoríficos contaminados en todo tipo de instalaciones: frío industrial, climatización comercial, bodegas de vino y cadenas de frío alimentario en Valencia y alrededores.

Si tu instalación presenta síntomas de contaminación o si has sufrido una avería en el compresor y necesitas evaluar el estado del circuito antes de continuar, contacta con nosotros. Actuamos con rapidez y con criterio técnico para que tu instalación vuelva a funcionar en condiciones óptimas.

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