La calidad de un vino depende del origen de la uva y del control preciso de cada fase de producción. La temperatura es un factor decisivo: una variación de pocos grados puede alterar la fermentación, la estabilización o la crianza. Por eso, una bodega necesita un sistema de climatización diseñado específicamente para sus procesos.
Enfriadoras de agua de alta eficiencia
Instalamos enfriadoras de agua diseñadas para las exigencias de la producción vinícola. Las versiones LT alcanzan temperaturas de hasta -10 °C, imprescindibles para procesos como la estabilización tartárica y otros tratamientos enológicos que requieren frío intenso.
Estos equipos combinan alta capacidad de enfriamiento con eficiencia energética, lo que permite mantener los costes operativos bajo control incluso en periodos de máxima demanda como la vendimia.
Control de temperatura depósito a depósito
Cada tipo de vino y cada fase de elaboración requieren una temperatura distinta. Diseñamos sistemas que permiten controlar la temperatura de cada depósito y cada sala de forma independiente, adaptándose a los requisitos específicos de tintos, blancos, rosados o espumosos.
Este control individualizado garantiza que cada producto se elabore en las condiciones óptimas, sin comprometer la calidad de los demás.
Cálculo de glicol para temperaturas negativas
Para que las enfriadoras operen con seguridad a temperaturas bajo cero, calculamos el porcentaje exacto de glicol necesario en el circuito de agua. Un cálculo preciso evita el riesgo de congelación y asegura que el equipo funcione con la máxima eficiencia en todo momento.