Recuperación de circuitos frigoríficos industriales contaminados
El reto
Una industria alimentaria de Valencia sufría quemas repetitivas de compresores en sus instalaciones frigoríficas. En un periodo de 18 meses, habían reemplazado tres compresores semiherméticos, con un coste directo superior a 15.000 € por cada sustitución, más las pérdidas por parada de producción y riesgo para el producto almacenado.
El diagnóstico inicial reveló el problema: contaminación ácida en el circuito frigorífico. Los aceites POE (polioléster), utilizados con refrigerantes HFC, son altamente higroscópicos. La entrada de humedad en el circuito — probablemente durante una reparación anterior mal ejecutada — provocó la degradación del aceite y la formación de ácidos que atacan los bobinados del motor del compresor, causando cortocircuitos internos y quemas sucesivas.
Las soluciones aplicadas previamente por otros instaladores — cambio de compresor, filtros deshidratadores y aceite nuevo — solo enmascaraban el problema. La contaminación residual en las tuberías, el evaporador y el condensador reinfectaba cada compresor nuevo en cuestión de meses. El circuito completo estaba comprometido.
La solución
Acoval intervino con el proceso certificado Fri3oilsystem, una tecnología especializada en la limpieza y descontaminación de circuitos frigoríficos sin necesidad de desmontar la instalación. El procedimiento permite eliminar los ácidos, residuos de combustión, partículas metálicas y aceite degradado de todo el circuito, incluyendo tramos de tubería, intercambiadores y válvulas.
El proceso se ejecutó sin emisión de gases refrigerantes a la atmósfera, recuperando la carga existente conforme al Reglamento (UE) 517/2014 (F-Gas). Tras la limpieza, se verificó la acidez residual del circuito mediante test químico, confirmando niveles dentro del rango aceptable. Se reemplazó el aceite del sistema y se realizó una deshidratación a vacío profundo antes de la recarga de refrigerante.
Se instaló el compresor nuevo sobre un circuito completamente saneado, acompañado de un plan de mantenimiento preventivo que incluye análisis de aceite periódicos y control de humedad en el circuito. Han transcurrido más de 12 meses desde la intervención sin incidencias. El coste total de la recuperación fue inferior al precio de un solo compresor de los tres que se habían sustituido previamente, demostrando que un diagnóstico correcto y una solución técnica adecuada son siempre más rentables que reemplazar componentes de forma repetitiva.